De visita en finca Valparaíso

Recuerdo que cuando era pequeña, mi mamá me llevaba al centro de Cobán y me compraba un  yogur de Valparaíso, con un sabor característico que se fijó en mi mente. Desde que me vine a vivir a Guatemala, no volví a probar otro yogur de esa casa hasta febrero de este año. Realmente me sorprendí al notar su evolución, porque ahora no solo hay de leche de vaca sino también de cabra. Quise saber un poco más sobre su fabricación y el miércoles pasado, pude conocer de cerca como lo producen al visitar la finca Valparaíso, ubicada en Santa Cruz, Alta Verapaz.

Pronto, la finca estará abierta al público para que puedan apreciar como se realiza el proceso lácteo.

Como me contó  su propietario Fernando Jarquín, “es el resurgimiento de una finca lechera que se combina con la agroindustria”. El proyecto se desarrolla desde hace varios años y se orienta a la crianza ovina, bovina y vacuna, alimentada  con un sistema de  germinación hidropónica de cebada. En una semana más o menos, el grano se transforma en pasto (como alfombras de hierba), para que el ganado tenga una alimentación controlada.

Con respecto a los lácteos, es una idea familiar que se diferencia a lo que ofrece el resto del mercado. Eso se nota en el sabor y consistencia de los yogures, que como les conté son de cabra y de vaca, algunos edulcorados con agave que pueden ser ingeridos por personas con diabetes.  Hay cinco sabores: sauco, higo, fresa, mora y natural.

Los cuartos para la hidroponía son muy fríos. Aquí, junto a don Fernando, Erick Barrondo y Mirna Ortíz.

Un lugar con historia

Durante el recorrido, don Fernando me dijo que su bisabuelo llamado Juan Francisco Arrivillaga, fue el primero en traer ganado jersey a Guatemala,  allá por 1896 desde Estados Unidos e hizo una segunda importación en 1908.  “Nosotros tenemos en la sangre el ser lecheros. En casa en lugar de comprar leche, teníamos una vaca. Éramos cuatro hermanos varones, así que cada semana nos tocaba ordeñarlas y todas se llamaban Chabela”, recuerda con gracia.

La finca llegó a manos de la familia Jarquín, hace cuatro años. Estaba descuidada y en mal estado, por eso se esmeraron en devolverle su esplendor original. El lugar no era desconocido por don Fernando, quien sabía de su existencia desde 1984. En ese entonces, trabajaba en la granja Chisac y repartía huevos en Tactic, San Cristóbal, Santa Cruz, San Juan Chamelco, Carchá y Cobán. La situación política del país era delicada, por lo que eligió una ruta diferente para realizar sus entregas.  Así, la vida lo llevó a conocer la finca Valparaíso, cuyo dueño era el americano Cordell Anderson Morgan.

Área donde se alimentan los terneros.
Vista panorámica de la finca.

Cuando la vio pensó que “era una obra maravillosa de Dios”. Le encantó y deseó que algún día fuera suya. “Ahora puedo decir que hay que tener cuidado con lo que a uno se le antoja, porque de verdad le llega” (risas).

Cerca de la finca está la Escuela Oficial Rural Mixta Cordell Anderson Morgan, ubicada en el caserío El Crucero Río Frío, con muchas necesidades y carente de recursos. Por esa razón, la familia Jarquín remodeló sus instalaciones y donó a cada niño una mochila Valparaíso con útiles escolares. Ese día, observé la felicidad en el rostro de los pequeños, porque también llegó el medallista olímpico Erick Barrondo junto a su esposa Mirna Ortíz, quienes compartieron palabras y se tomaron fotografías con ellos.

Pronto, la finca estará abierta al público para que conozcan de donde viene la leche. Es por eso que todo está visible (el equipo de ordeño, la fábrica de yogur, los lácteos y los quesos). “La idea es que la gente pueda ver que es lo que se hace, con qué son alimentados los animales, qué comen, qué hacen, y por supuesto, como es tratada la leche, porque es un producto que fácilmente se contamina”, me dijo don Fernando.

Al finalizar mi visita, solo puedo decir que admiro el trabajo que se realiza en Valparaíso y ante todo, que hayan retomado el sabor de antaño de sus lácteos, solo que ahora  fabricados con más tecnología.

Mirna Ortíz, Erick Barrondo, quien es imagen de la finca Valparaíso​, don Fernando Jarquín junto a su esposa Ileana.

*Grupo Fidaf engloba Agefinsa, La cofradía de los vinos, el Centro de Convenciones Kabel y ahora finca Valparaíso. Esta actividad es parte de su responsabilidad social empresarial, para crear un ambiente de buena vecindad.  

Mi atuendo de hoy

Suéter y pantalón: Stradivarius 
Fotografías: Jorge Contreras –  www.jorgecontrerasph.com  Instagram: @jorgecontreras.ph

Haydeé Archila
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2 Comment

  1. Lucía Burmester says: Responder

    Awwww aquellos tiempos en que uno iba a la tienda Valparaiso, en la Avenida Independencia de Cobán, a comprar leche, crema, queso fresco y yogurt….
    Ahora renovada la marca ofrece otros deliciosos productos, los yogurts de sabores, quesillo, queso de pita, etc, todo es delicioso y volví a la marca de mi infancia.
    Y que decir de su tienda! Un granerito precioso, servicio amable y productos frescos.
    Felicidades familia Jarquín por seguir apostando por las empresas con responsabilidad social y volver a la vida esa bella finca.
    A tí mi querida Queen and Trendy, gracias por este post…te quiero

    1. Haydeé Archila says: Responder

      Es muy linda la experiencia mi paisana… También hay una finca en Tecpan… Ojalá puedas visitarla algún día 🙂 besitos y gracias por leerme

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